11 octubre 2010

El Torino de Clint Eastwood

¿Es posible hacer hoy en día una película sin efectos especiales grandiosos, y obtener un gran resultado? ¿Se puede decir algo sin grandes artilugios y con muestras de gran cine? ¿Quedan aun directores de cine que puedan respetar el lenguaje sin bastardiarlo? La respuesta es sí, y el nombre de esta persona es Clint Eastwood. 

Se ha dicho ya de él que es el último de los directores clásicos del cine norteamericano, y con esta, su última película, así lo confirma, es el último de los grandes directores, es el único capaz de hacer gran-torino-03con el cine lo que muy pocos son capaces de hacer, decir cosas sin necesidad de recurrir a berrinches estéticos, es mas es el único que puede decir aun cosas con el cine. El lenguaje cinematográfico no es para nada complicado y Clint Eastwood lo demuestra poniendo toda esta simpleza a favor del cine.

“Gran Torino” no es una superproducción, ni una pieza de inolvidable valor inmediato, pero si estoy seguro que entra dentro de todos los valores necesarios para ser una gran pieza de culto, de estudio y de análisis, una de esas películas necesarias en el cine, y una pieza artística de necesaria visión, cuyo valor irá creciendo a medida que pase el tiempo.

Gran Torino no solo trata temas sociales, sino que profundiza en el ser humano, sus sensaciones y sus estados, joyas como estas son imposibles de ver repetidamente, Clint lo hizo de nuevo, esta vez con algo pequeño, sin llamar mucho la atención y con él mismo en la pantalla, ¿se puede pedir algo más? Creo que no.

Lic. Alejandro Jozami

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